Periodo Kamakura


En 1192 Minamoto no Yoritomo se autoproclamó shōgun, convirtiendose en un título militar de gran nivel. Con la nueva figura del shōgun y su shogunato, el emperador se convertiría en un mero espectador de la situación política y económica del país mientras que los samuráis serían los gobernadores de facto.

El término shōgun (Comandante del ejército)  es la abreviación de Seii Taishōgun (Gran General Apaciguador de los Bárbaros), nombramiento que hasta 1192 había sido temporal  para el general del ejército enviado a combatir a los emishi, barbaros del norte del país. El shōgun se constituyó como el gobernante de facto de todo el país, aunque teóricamente el Emperador era el legítimo gobernante y éste depositaba la autoridad en el shōgun para gobernar en su nombre. En los años siguientes y hasta 1868, el Emperador se vio obligado a delegar cualquier autoridad civil, militar, diplomática y judicial a quien tuviera dicho título.

Estatua de Miramoto no Yorimoto en Genjiyama Park

Al gobierno del shōgun se le conoce en español como shogunato y en japonés como bakufu (Gobierno desde la maku "cortina japonesa"). El shogunato de los sería conocido como shogunato Kamakura. Yoritomo estableció el pueblo costero de Kamakura, al este de Japón, como la sede del shogunato, por ello este período del gobierno también toma su nombre. La Corte Imperial otorgó a Yoritomo el poder de nombrar a sus propios vasallos como protectores provinciales, paralelamente, la Corte Imperial siguió nombrando  sus propios oficiales. Así, la estructura política del período Kamakura era dual: una administración civil de la Corte Imperial y una administración feudal del shogunato.


Después de  tres shogunes del clan Minamoto y tras la muerte del último, el clan no tenía herederos. Hōjō Masako, viuda de Yoritomo, decidió criar a un niño de tan sólo un año de edad perteneciente a una rama del clan Fujiwara y le nombró shōgun. De esta forma el clan Hōjō se perpetuaría en el poder por varias décadas, nombrando un shōgun infante y desechándolo al cumplir los veinte, logrando gobernantes títeres para controlar el país. Por este motivo en 1219 el retirado Emperador Go-Toba, buscando restablecer el poder imperial de antes del shogunato, acusó a los Hōjō de proscritos. Las tropas imperiales se movilizaron, dando lugar a la Guerra Jōkyū (1219-1221), la cual culminaría con la Tercera batalla de Uji. Lass tropas imperiales fueron derrotadas y el Emperador exiliado, confirmandose el gobierno de los samuráis sobre el país.


En este periodo Kublai Khan (ultimo gran khan del imperio mongol) despues de reclamar el título de Emperador de China, decidió invadir Japón. Ésta sería la primera vez que los samuráis podrían medirse a las fuerzas de enemigos extranjeros.

En 1274, las tropas mongolas desembarcaron en Hakata (actual Fukuoka). Los ruidos de los tambores, campanas y gritos de guerra espantaron a los caballos de los samuráis y las tropas japonesas se enfrentaron a una técnica distinta en el empleo del arco, ya que los mongoles disparaban a grandes distancias generando nubes de flechas, a diferencia de los disparos solitarios y a corta distancia de los japoneses. Además el ejército mongol contaba con catapultas. Durante la noche, una fuerte tormenta infligió graves daños a la flota invasora por lo que decidieron regresar a Corea para rearmar su ejército.


El segundo intento de invasión fue en 1281. Los samuráis efectuaron incursiones a los barcos enemigos desde pequeñas balsas para evitar el desembarco de tropas en las costas. Después de una semana de enfrentamientos, un emisario imperial fue enviado para pedir a Amaterasu, la diosa del sol, que intercediera por ellos. Un tifón arrasó la flota mongola que se hundió casi en su totalidad. Este hecho dio origen al mito del Kamikaze (神風 lit. «Viento Divino»), considerado una señal de que Japón era el elegido por los dioses encargandose de su seguridad.
 
El final del periodo Kamakura empezó con  la Restauración Kenmu A principios del siglo XIV el clan Hōjō, en decadencia, se enfrentó a un intento de restauración imperial  del Emperador Go-Daigo. Enviaron un ejército, pero el Emperador huyó llevándose las insignias imperiales y buscó refugio entre monjes guerreros.


Después de  negociación  por parte de los Hōjō con el Emperador para que abdicara, y ante la negativa de éste, subieron al trono a otro miembro de la familia imperial. Sin embargo, debido a que el emperador se había llevado las insignias reales, no pudieron llevar a cabo la ceremonia. Kusunoki Masashige, un importante guerrero que  serviría de referencia y modelo para los futuros samuráis, luchó por el Emperador desde un yamashiro (castillo en la montaña). El castillo cayó en 1332, por lo que decidió huir para continuar después la lucha.

Estatua de Kusunoki Masashige en el palacio imperial, Tokyo

El Emperador fue capturado y exiliado. Los Hōjō intentaron terminar con el ejército encabezado por Masashige, quien edificó otro castillo con mejores defensas que el anterior, por lo que los Hōjō se vieron inmovilizados. La férrea defensa de Masashige motivó a Go-Daigo regresar en 1333. Al enterarse los Hōjō de su regreso, enviaron a uno de sus principales generales tras él, Ashikaga Takauji. Ashikaga decidió que sería más beneficioso para él y su clan aliarse con el Emperador y atacó el cuartel general de los Hōjō.

Estatua de Ashikaga Takauji en Ashikaga, Tochigi


El golpe recibido por la traición de Ashikaga tuvo graves consecuencias para los Hōjō. El golpe definitivo vendría ese mismo año de 1333, cuando Nitta Yoshisada se unió a los partidarios imperiales e incrementó sus fuerzas. Nitta y su ejército se dirigieron a Kamakura y vencieron a los Hōjō terminando con el shogunato Kamakura.

 Nitta Yoshisada ofreciendo su katana a los dioses

Fuente de Información: Wikipedia

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