EL VALLE DE IYA


La siguiente parada del viaje me apetecía mucho. Después de haber visitado grandes ciudades, visitar santuarios y templos llegaba la hora de visitar el Japón rural, lugares escondidos entre valles y montañas donde relajarme en un buen onsen (Baños termales).

El lugar escogido fue el Valle de Iya, prefectura de Tokushima, en la isla de Shikoku.




La llegada a la isla fue  algo movida ya que me  encontré de lleno con el Super Tifon Halong .El día que el tifon cruzaba Shikoku no pude salir del hotel de Takamatsu, una ciudad de Shikoku cerca del Valle. 

Al día siguiente y después de esperar toda la mañana en la estación a que se restablecieran los trenes pude llegar a la estación de Awa-ikeda por la tarde. Allí nos esperaba un amable empleado para llevarnos a un magnifico hotel del Valle de Iya.



El valle se considera una de las 3 regiones más remotas del país. imponentes montañas de 1700m con espesos bosques rodean el valle. Una visión difícil de olvidar, sobre todo de camino al hotel, el camino lleno de curvas y bastante estrecho en medio de todo ese paisaje imponía bastante respeto.




En la parte inferior del valle discurre a través de 10 km un hermoso rio de color verde esmeralda, cosa que no pude ver ya que después del tifon las aguas bajaban bastante revueltas. En el valle se pueden ver pequeñas aldeas que parecen colgar de las laderas de las montañas.

Justo antes de llegar al hotel el empleado hizo una pequeña parada en el camino para enseñarnos la estatua del niño orinando, parecida al Manneken pis de Bruselas.




Y llegamos al Hotel Iya Onsen. Situación espectacular con excelentes vistas, disfrutamos de la cena, del Onsen y de la estupenda habitación que nos dieron.









Al día siguiente nos levantamos pronto para tomar un baño en el onsen del fondo del valle, al lado de rio. Se podía acceder a el mediante un funicular particular de hotel. Totalmente curioso.






Después de desayunar ,dejábamos el hotel y nos dirigimos a visitar el puente kazurabashi, un puente suspendido con una longitud de 45 metros y una anchura de 2 metros, está hecho con hojas de parra entrelazadas y se extiende 14 metros por encima del rio.




Hoy en día el puente está reforzado con cables de acero, por lo que no se va a caer pero caminar por él sigue siendo una experiencia escalofriante ya que se te puede colar el pie y hay que tener cuidado. Cruzar el puente cuesta 500 yenes. 











Para trasladarte de un sitio al otro del valle hay una línea de autobuses que conectan los sitios turísticos a lo largo de un paisaje completamente verde entre montañas y pueblecitos.

Nuestro plan era seguir visitando la isla de Shikoku pero el tifon provocó corrimientos de tierra que afectaron a los trenes de la isla. Eso nos hizo imposible seguir adentrándonos en la isla, así que cambiamos los planes y la ruta. Para la vuelta pasamos por las garganta de Oboke y Koboke, unas gargantas en forma de V cortadas por el rio Yoshino donde se pueden realizar actividades como rafting, cruceros etc..




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