Enjo kōsai


Enjo Kosai (援助交際), literalmente significa (asistencia-compañía) y se puede interpretar como "citas por compensación". Es una practica social en Japón donde hombres mayores pagan a chicas adolescentes por su compañía en citas o bien para sus servicios sexuales.

Los contactos empiezan a través de salas de chat o por "telekura" (clubes telefónicos anónimos). Las citas generalmente se concertan a través del teléfono móvil , bien hablando o  mediante correo electrónico. Las chicas llaman a un número gratuito que se anuncia en los alrededores de las escuelas y barrios de ocio,  en estos números ellas se registran  para conseguir los clientes. Los propietarios de los teléfonos alegan que solamente "facilitan" las citas y que no ejercen proxenetismo ni prostitución, ilegal en Japón desde 1958.


Otras chicas simplemente dejan su número de teléfono móvil en las cabinas telefónicas o cualquier lugar donde puedan ser encontra por clientes potenciales Una vez concertada la cita, la pareja queda en encontrarse en cierto punto, en donde el hombre lleva a la chica a un paseo en algún local de moda.

Es frecuente que las chicas que practican el Enjo Kosai lleven puesto sus "SeraFuku" Uniforme escolar de marinero incluso los fines de semana y fuera del horario de clases. Es bien conocido que a los varones japoneses o incluso extranjeros, les atrae este "fetiche".


Después de cenar, si es el deseo y voluntad de la chica, (ya que el 'enjo kosai' puede o no involucrar sexo) se acude a un Hotel del amor , hoteles que alquilan habitaciones por horas para encuentros sexuales. El precio que el hombre paga por la cita, varia de entre los 20,000 y 40,000 Yenes sin incluir la cena, el paseo y hotel.

La prostitución es ilegal en Japón desde los años cincuenta, aunque la definición de prostitución como tal sólo contempla el contacto de genitales. A pesar de que existen leyes acerca de prostitución de menores desde 1990, la práctica del enjo kōsai no ha sido regulada y no cae en ninguna de las definiciones legales de prostitución a menos que el cliente expresamente pague por tener relaciones sexuales con la muchacha, lo cual es raro debido a la naturaleza de los encuentros.

La edad en Japón para que una mujer pueda tener relaciones sexuales consentidas, dependiendo de la provincia, varía de entre 13 y 18 años de edad, por tal motivo, a ningún hombre que se valga de este tipo de práctica, no se le puede acusar penalmente de  violación de menores. El porcentaje de adolescentes que se dedican a esta práctica oscila entre el 8% y el 15%. El rango de edades de las chicas que acostumbran esta práctica varía de entre los 13 y los 20 años, con por lo menos una cita de este tipo con algún hombre mayor.

El fin de las chicas es conseguir dinero para comprarse ropa o bolsos de marca o simplemente para la diversión de fin de semana. Esta práctica está muy relacionada, con la subcultura Kogal. Las chicas no parecen experimentar ningún sentimiento de culpa. Los argumentos para justificar su conducta se sostienen en la forma tan permisiva en que se ve el sexo en Japón, en los problemas de personalidad y la mezcla de valores que ha sufrido la sociedad japonesa. El hecho claro es que la relación se mantiene de forma voluntaria (no por extrema necesidad o por fuerza mayor) y con normas bien definidas entre el cliente y la chica


Otra práctica de algunas chicas japonesas para conseguir dinero es el Burusera (ブルセラ). Un tipo de tienda  en donde las chicas venden sus bragas usadas. "Buru" significa bragas  y "sera" significa marinero, que hace referencia al uniforme de marino utilizado por las escolares japonesas. En estas tiendas también se venden uniformes y trajes de baño escolares. Estas prendas de vestir comúnmente vienen acompañadas por una fotografía auténtica de las chicas llevándola puesta. En el pasado existían máquinas de venta que expedían paquetes de bragas usadas.

Namasera (ナマセラ) es una variante de Burusera. "Nama" significa fresco. El concepto es el mismo que las burusera, pero los artículos aun siguen siendo usados por la mujer, que después se los quita y se los entrega directamente al comprador en el punto de venta. El precio puede rondar entre los 5.000-10.000 yen  El fetiche de las bragas no es único de Japón, pero es el único país en donde se ha institucionalizado a tal grado.


Que decir que estás practicas no son muy comunes, como he dicho antes las chicas que las hacen suelen ser de 8% a un 15% de las adolescentes japonesas, pero es una realidad que existe en el pais nipon  y que no se puede obviar. A los legisladores o autoridades en general parece no importarles esta actividad, más bien no quieren reconocer el problema; pero los medios de comunicación se han hecho sentir al respecto. Existen infinidad de "Mangas" y "Animes" que tocan este tema. La polémica ahí está, y aún más, parece estar rebasando fronteras y generando más y más interés en los extranjeros. Aunque, en realidad, pocas jóvenes japonesas aceptan tener este tipo de relación comercial con no-japoneses.

Fuente de Información: Wikipedia

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